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El movimiento como medicina frente lesiones musculares

La práctica regular de algunos ejercicios puede ayudar a prevenir lesiones a largo plazo y, a la vez, potenciar la musculatura de un músculo en particular.  

Las sentadillas por ejemplo, además de ser seguras, pueden prevenir las lesiones de la rodilla ya que se fortalece el hueso, el tejido conectivo y el músculo. Por eso se deben realizar correctamente, con el peso apropiado y repartido de manera adecuada, manteniendo la espalda recta y sin que haya rotación. Hay varios estudios que demuestran que los corredores tienen muchas probabilidades de tener algún desequilibrio en las rodillas, por lo que será interesante cuidar la salud de estas mediante la práctica de este ejercicio. 

Además, será importante mantener una buena musculatura de espalda y fortalecerla para evitar posibles lesiones.  

En el caso de padecer alguna lesión, el reposo puede interferir con la recuperación debido principalmente a dos motivos: 

  • El reposo excesivo puede retrasar la regeneración del cartílago. Al contrario que el músculo, el cartílago no tiene su propio riego sanguíneo, sino que obtiene oxígeno y nutrientes desde el líquido sinovial de las articulaciones. Cuando nos movemos, ejercemos una presión sobre las articulaciones que facilita la llegada de nutrientes al cartílago, promoviendo así su reconstrucción y recuperación. 
  • Dificulta el trabajo del sistema linfático, el cuál es el encargado de eliminar las sustancias que se acumulan en la zona inflamada. El sistema linfático tampoco tiene corazón, es decir, que requiere de movimiento para que pueda activarse. Entonces, si no te mueves, disminuyes la eficacia que tiene el organismo para modular la inflamación que se ha producido.  

En términos de lesiones tipo un esguince, por ejemplo, requiere que haya cierta actividad física para facilitar una correcta reparación del tejido y mejorar la función del tobillo tras la lesión. Por lo tanto, en cuanto antes se empiece con la rehabilitación, antes podremos acelerar la recuperación de forma adecuada. 

El movimiento, en este sentido y en casi todos los ámbitos, es medicina y se debe potenciar en la dosis adecuada y tolerada según la condición de cada persona en concreto. 

Esta dosis de ejercicio físico vendrá definida por el umbral de dolor que cada uno sienta. El dolor es la señal ancestral que nos indicará qué movimiento podemos o no hacer y con qué intensidad. Movernos con dolor seguramente será contraproducente, así como reposar en exceso más allá del mínimo que requiere la lesión. 

De forma general, será esencial mantenerse en movimiento, pero eso no quiere decir que debas forzar el retorno al ejercicio deportivo antes de tiempo, sino perseguir una recuperación activa dentro de las posibilidades de cada uno. 

Aun así, las lesiones particulares siempre requerirán tratamientos especiales y personalizados, en este caso, si tienes dudas siempre habrá que acudir a un médico profesional. 

 

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