La importancia del equilibrio entre omega 3 y omega 6

Los omegas son un tipo de ácidos grasos esenciales que nuestro organismo no puede sintetizar y que, por tanto, tenemos que ingerirlos a través de la dieta. Entre muchas funciones envían señales al cuerpo para llevar a cabo determinadas funciones relacionadas con la modulación de la inflamación celular. La importancia del equilibrio entre el omega 6 y el omega 3 recae en que estas señales que se generan -llamadas prostaglandinas- son diferentes en función de si proceden de un tipo de ácido graso u otro; así, según el origen, serán proinflamatorios (si son del omega 6) o antiinflamatorios (si son del omega 3).


Hoy en día hay una relación entre estos ácidos grasos esenciales muy errónea y disparatada, donde nos encontramos con una realidad totalmente alejada de la dieta que seguían nuestros ancestros. La relación correcta entre los ácidos grasos omega 3 y omega 6 debería estar, según las recomendaciones oficiales, en 1:5 respectivamente, pero nos estamos encontrando con valores de 1:15 en los mejores casos. Con la industrialización muchos productos con grasas saturadas se han incluido en nuestra dieta y, sobretodo, en formas trans -formas hidrogenadas- que hace muchos años no existían. En los últimos 100 años, al haber aumentado la cantidad de grasas trans en la dieta, también ha aumentado aún más el consumo de omega 6. Así mismo, la grasa omega 3 se ha visto disminuida.


Las ingestas elevadas de alimentos ricos en omega 6 se asocian con un aumento en la incidencia de las enfermedades inflamatorias como lo son las enfermedades cardiovasculares, la obesidad, diabetes, asma, enfermedades autoinmunes, cáncer y depresión, entre muchas otras.
Si en nuestra dieta hay un consumo demasiado elevado de alimentos ricos en omega 6, no solamente tendremos que aumentar los niveles de omega 3 para compensarlo, sino también disminuir su ingesta.


De esta forma podremos ayudar a nuestro organismo a recuperar el equilibrio entre estos ácidos grasos, los cuales son esenciales para prevenir y tratar las enfermedades crónicas, además de sintetizar hormonas y otras moléculas lipídicas.
Alimentos con omega 6: aceite de girasol, aceite de maíz, cacahuetes, grasa animal, frutos secos, embutidos, huevo, margarina y soja.
Alimentos con omega 3: semillas de lino, semillas de chía, nueces, pipas de calabaza, pescado azul -salmón, sardina, atún, caballa, anchoas-, marisco, algas marinas y aguacate

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