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Sobrecrecimiento bacteriano

SIBO (Small Intestine Bacterial Overgrowth) es el sobrecrecimiento bacteriano en el intestino delgado, el cual puede provocar un cuadro de malabsorción y proliferación de bacterias intestinales que no van a generar salud. En condiciones normales, el intestino delgado no debe albergar prácticamente bacterias, pues es una zona dedicada a la digestión y absorción de nutrientes. Por el contrario, en el colon debemos encontrar una microbiota intestinal rica y diversa.

Todos los microorganismos que viven en el intestino grueso de manera fisiológica y normal, por distintas situaciones se desplazan y colonizan la parte más superior hasta que llegan al íleon, yeyuno e, incluso, al duodeno. Además, estas bacterias van a estar en cantidades muy superiores a las normales, generando un estado de salud poco óptimo y con complicaciones intestinales asociadas.

Algunos de los síntomas asociados son: hinchazón, gases, dolor debido al exceso de gases, ruidos, distensión abdominal, inflamación, indigestión, náuseas, halitosis (mal aliento), heces que flotan o diarrea. 

Situaciones que pueden dar este cuadro de sobrecrecimiento bacteriano: 

  • Falta de ácido clorhídrico en el estómago 
  • Inmunodeficiencia  
  • Edad 
  • Cirugía  
  • Celiaquía, Crohn o alguna enfermedad que comprometa la salud intestinal 
  • La bilis y el jugo gástrico no están siendo secretados correctamente 
  • Alteraciones en la motilidad del intestino y el tránsito intestinal 
  • Malabsorción de fructosa u otros componentes 
  • Presencia de H.Pylori  
  • Toma prolongada de antiácidos  

El intestino delgado resulta ser el gran responsable de la absorción de nutrientes que ingerimos a través de nuestra alimentación, por lo que, si hay presencia de una película de bacterias en la pared del intestino, no van a permitir que estos nutrientes sean absorbidos correctamente, dando lugar a bajos niveles de vitaminas y minerales. En las analíticas se puede ver con el déficit de alguna de ellas, como la vitamina b12, hierro, zinc o vitamina D. 

Aparecen cuadros relacionados con malnutrición, déficit vitamina B12 (anemia megaloblástica), anemias, malabsorción de grasas (diarreas, estreñimiento), piedras en riñones (determinadas bacterias si están elevadas tienen tendencia a fabricar oxalatos o no metabolizarlos correctamente) y osteoporosis.  

En personas con SIBO se recomienda la toma de antibióticos temporal –prescrito por un médico- junto con una dieta baja en FODMAP, que son un tipo de carbohidratos con excesiva facilidad de fermentar en el intestino y propiciar aún más el sobrecrecimiento bacteriano, acentuando la sintomatología.  

Además de realizar esta dieta durante 2-3 semanas hasta la remisión de los síntomas y mejoría del cuadro intestinal, deberemos tratar la causa de base que ha desencadenado en primera instancia el SIBO. En relación a la falta de ácido del estómago, podemos realizar el Test de Heidelberg, el cual solo requiere de una cucharadita de bicarbonato sódico y un vaso de agua. La mezcla se toma en ayunas y se cronometra cuantos minutos se tarda en hacer un eructo; si el eructo sale antes de los 5 minutos será señal de que tienes unos buenos niveles de ácido, siendo más óptimo entre el minuto y los 3 minutos. Si sale a los pocos segundos seguramente habrá demasiado ácido.  

Algunas funciones del ácido 

→ Absorción adecuada de muchos nutrientes, incluyendo minerales como hierro, cobre, zinc, calcio, vitamina B12, ácido fólico y proteínas 

→ Favorece el equilibrio de la flora bacteriana al evitar que las bacterias del colon emigren y colonicen el intestino delgado o el estómago (H.Pylori) 

→ Esteriliza el intestino de bacterias patógenas  

→ Promueve el buen funcionamiento del sistema inmunitario  

→ Activa la pepsina, importante para digerir proteínas  

→ Activa el factor intrínseco, que es necesario para absorber vitamina B12  

Si hay déficit de ácido estomacal prueba tomar limón con jengibre junto con un vaso de agua en ayunas, agua con limón antes de las comidas, pasta o ciruela Umeboshi, vinagre de manzana no pasteurizado, regaliz y alimentos amargos –coliflor, hinojo, genciana, alcachofa, endivia, ruca-. También hay mejoría con la suplementación de HCl betaína.  

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